El 16 de eneronos acordamos y celebramos la vida de Martin Luther King Jr., un héroe Americano por excelencia. Dedico su vida a la lucha por la dignidad humana, social y económica, y terminó pagando el precio último. Es en algún lado entre sus anos formativos y su asesinato donde cada uno de nosotros puede encontrar un aspecto de esta vida noble que nos inspira, que nos empuja a la acción.
Como todos los grandes personajes de la historia, Martin Luther King pasó por muchas dificultades. Desde su timidez juvenil hasta luchas internas y hasta aguantar ser perseguido por el gobierno federal, King era un guerrero verdadero. Alcanzo a derrocar un imperio sin disparar una bala. Inspiro generaciones de activistas mundiales. Y todo lo que hizo, no fue por un sueldo o por la fama; lo hizo porque era justo.
Mucho ha sido escrito sobre todo lo que King realizo en su vida. Pero antes de todo, abrió sus ojos a las injusticias alrededor de él y tomo una decisión que no podía ignorar aquellas injusticias y mucho menos no hacer nada al respecto. Tomo una decisión, conscientemente, que él iba a luchar y lo hizo. Esto es el mensaje más importante que nos dejo King.
Cada uno de nosotros deberíamos de hacer lo que se pueda para ayudar a nuestro vecino y a la comunidad. Si todos ponemos de nuestra parte, todos estaríamos en mejores condiciones. Hoy en día las cosas van mal; las pólizas del 1% nos dejan con falta de trabajo, educación y salud accesible.
La única opción disponible es unirse y trabajar juntos. Pero antes, cada uno necesita entender a su manera el porqué las cosas están mal y pensar que podemos hacer para cambiarlas. Luego, a través del trabajo y sacrificio podemos continuar y lograr las victorias necesarias para afectar cambios fundamentales, construyendo una sociedad justa, donde se trata cada ser humano con el respeto y dignidad que le corresponde.
El tiempo que pasamos en este mundo será recordado por nuestras acciones y no por nuestras posesiones.

