Su respuesta a esta pregunta depende de dónde vives en Miami. Para unos puede ser los políticos. Pero por mucha gente la respuesta no es tan chistosa. De hecho en muchos vecindarios la respuesta es “heces” por culpa de un sistema de aguas residuales podrido y en estado de reparación desesperado.
En los últimos años:
-En Abril 2011 dos tubos de aguas residuales explotaron en Miami Beach, llenando las calles con cientos de miles de gallones de heces.
-En 2010 tubos de agua residuales explotaron tres veces en Hialeah, Miami Lakes y el Norte-este del candado resultando en sumideros, un corte de energía por cientos de casas y una derrama de aguas residuales en Biscayne Bay.
-La derrama de aguas residuales ha causado el cierre de playas en Crandon Park y Key Biscayne docenas de veces.
Una de los aspectos más importantes de la infraestructura de una ciudad es el sistema de aguas residuales. El sistema en Miami era construido en los años 70s, con algunas partes construidos en los anos 30s! Cada año las playas de Miami, la perla de nuestra industria turística, están más y más contaminadas con desechos humanos. Hasta hoy, necesita o menos $325 millones sobre los próximo diez años.
Y como van a pagar por esto?
Con un impuesto plano de 5% por todos que ganan más de $450,000 (el 1% de de Miami), aumentando los ingresos de la ciudad entre $340-600 millones por año? Con este dinero ce podría reparar casi todos los problemas del sistema de aguas residuales y en el proceso creer trabajos. Por el 1% significa que van a sacrificar un jet ski o un Rolex, mientras que 50% de nosotros todavía no alcanzan a pagar la factura de electricidad o agua.
Pero no, esto no es el plan. En lugar, los políticos proponen elevar el precio de agua igualmente por todo el mundo, rico y pobre. La otra opción es utilizar la estrategia para manejar otras crises: hacer nada hasta que el problema esta tan grave que ce convierte en crisis y estamos listos a aguantar cualquier ‘solución’ y pagar cualquier precio para arreglar lo.
Necesitamos un Miami lindo, hermoso, que llama la atención de los turistas…y que huele bien. Nunca vamos a llegar ahí si no nos unimos a luchar contra la fuente del hedor: la corrupción política.

